La menopausia puede producir cambios que influyen en la fuerza, la recuperación, la salud ósea o el suelo pélvico. Desde nuestro servicio de Fisioterapia en Marín queremos ayudarte a entender cómo puede responder el cuerpo durante esta etapa y por qué el entrenamiento debe adaptarse a las necesidades de cada mujer.
La menopausia no supone el final de la actividad física. Al contrario, mantenerse activa continúa siendo importante para cuidar la salud y conservar la capacidad funcional. En su portal de Estilos de vida saludable, el Ministerio de Sanidad reúne información y recomendaciones para incorporar el movimiento a la vida cotidiana.
¿Qué cambios puede experimentar el cuerpo durante la menopausia?
Durante la perimenopausia y la menopausia disminuye progresivamente la producción de estrógenos. Este cambio hormonal puede relacionarse con diferentes transformaciones físicas, aunque no todas las mujeres las experimentan de la misma manera ni con la misma intensidad.
Entre los posibles cambios se encuentran:
- Pérdida progresiva de masa y fuerza muscular.
- Disminución de la densidad mineral ósea.
- Modificaciones en la composición corporal.
- Cambios en los tejidos del suelo pélvico.
- Mayor sensación de cansancio.
- Recuperación más lenta después del esfuerzo.
- Aparición de molestias musculares o articulares.
- Alteraciones del sueño que afectan al descanso.
Estos cambios no significan que el cuerpo esté en declive ni que sea necesario dejar de entrenar. Indican que puede necesitar estímulos, tiempos de recuperación y estrategias diferentes.
¿Por qué puede ser necesario modificar el entrenamiento?
Algunas mujeres intentan continuar exactamente con la misma rutina a pesar de notar más fatiga, molestias nuevas o una recuperación más lenta. Otras aumentan la intensidad pensando que entrenar más compensará los cambios corporales.
Sin embargo, la respuesta no siempre consiste en añadir más sesiones o exigirle más al cuerpo. En ocasiones, es necesario revisar la distribución de las cargas, los ejercicios elegidos, el descanso o la técnica empleada.
Adaptar el entrenamiento puede implicar:
- Introducir fuerza de manera progresiva.
- Alternar sesiones exigentes con otras más suaves.
- Dedicar más tiempo a la recuperación.
- Revisar la técnica de determinados ejercicios.
- Trabajar la movilidad.
- Valorar el estado del suelo pélvico.
- Ajustar los ejercicios de impacto a cada situación.
No existe una única rutina apropiada para todas las mujeres. La experiencia deportiva previa, el estado de salud, los síntomas, las lesiones anteriores y los objetivos personales deben tenerse en cuenta.
¿Qué priorizar en el ejercicio durante la menopausia?
Un programa equilibrado puede combinar diferentes tipos de actividad. La proporción y la intensidad dependerán de las características de cada mujer.
Entrenamiento de fuerza
El trabajo de fuerza adquiere una especial relevancia porque contribuye a mantener la masa muscular, mejorar la capacidad funcional y proporcionar estímulos beneficiosos para los huesos.
No es necesario comenzar levantando grandes cargas. Si no tienes experiencia, puedes empezar con ejercicios sencillos, aprender correctamente la técnica y aumentar la dificultad de manera progresiva.

Sentadillas adaptadas, ejercicios de empuje y tracción, movimientos de cadera o trabajo con bandas elásticas son algunos ejemplos. La selección concreta debe ajustarse a la movilidad, la condición física y las posibles molestias de cada persona.
Ejercicio aeróbico
Caminar a buen ritmo, correr, nadar, montar en bicicleta o bailar ayuda a mantener una vida activa y aporta beneficios cardiovasculares.
El ejercicio aeróbico no debe sustituir al trabajo de fuerza. Ambas modalidades pueden combinarse dentro de la misma semana, distribuyendo las sesiones para facilitar la recuperación.
Ejercicios de impacto progresivo
Las actividades que implican cierta carga o impacto pueden ser beneficiosas para la salud ósea cuando están indicadas y se introducen progresivamente.
Caminar, subir escaleras, correr o saltar son estímulos diferentes. No todas las mujeres necesitan llegar al mismo nivel de impacto ni hacerlo de la misma forma. Ante problemas articulares, baja densidad ósea, dolor, pérdidas de orina o sensación de peso vaginal, conviene realizar una valoración antes de aumentar la intensidad.
Movilidad y control corporal
La movilidad permite conservar amplitud de movimiento y realizar otros ejercicios con una técnica adecuada. Puede incorporarse al calentamiento, a la vuelta a la calma o a sesiones específicas.
También es interesante trabajar el equilibrio y la coordinación, especialmente si existen inseguridad, rigidez o pérdida de confianza en determinados movimientos.
Recuperación y descanso
El descanso forma parte del entrenamiento. Si la recuperación se vuelve más lenta, puede ser necesario dejar más tiempo entre sesiones intensas o alternar distintos grupos musculares.
Dormir mal, acumular fatiga o entrenar continuamente con dolor puede afectar al rendimiento. Escuchar estas señales no significa rendirse: permite ajustar la actividad para poder mantenerla a largo plazo.
Fisioterapia en Marín: ¿Se puede correr o saltar durante la menopausia?
La menopausia no obliga a eliminar automáticamente las actividades de impacto. Muchas mujeres pueden continuar corriendo, saltando o practicando su deporte habitual.
No obstante, conviene observar cómo responde el cuerpo. Las pérdidas de orina, el dolor, la presión vaginal o la sensación de pesadez durante el ejercicio indican que sería recomendable revisar la técnica, la carga y la función del suelo pélvico.
En fisioterapia se puede estudiar la respuesta ante estos movimientos y diseñar una progresión adaptada. El objetivo no tiene por qué ser renunciar al deporte, sino encontrar una forma segura y sostenible de practicarlo.
Señales que indican que debes consultar a un profesional
Conviene solicitar una valoración cuando aparecen:
- Pérdidas de orina al correr, saltar, reír o toser.
- Sensación de peso o bulto en la zona vaginal.
- Dolor pélvico, lumbar o durante las relaciones sexuales.
- Molestias musculares o articulares persistentes.
- Dificultad para recuperarse después del ejercicio.
- Miedo a realizar determinados movimientos.
- Dudas sobre cómo retomar la actividad física.
- Necesidad de adaptar el entrenamiento tras una lesión.
La valoración permite identificar qué factores están influyendo y establecer objetivos realistas. Cuando sea necesario, la atención puede coordinarse con ginecología u otras especialidades sanitarias.
Entrenar de otra manera no significa entrenar menos
Durante la menopausia, un buen entrenamiento no se mide únicamente por el cansancio que produce. También debe tener en cuenta la técnica, la progresión, la recuperación y las sensaciones posteriores.
Las prioridades pueden resumirse en cuatro puntos:
- Mantener o mejorar la fuerza.
- Introducir el impacto de forma progresiva cuando esté indicado.
- Respetar los tiempos de recuperación.
- Prestar atención a la movilidad y al suelo pélvico.
Lo que funcionaba antes puede seguir siendo útil, necesitar pequeñas modificaciones o requerir un enfoque diferente. La clave es adaptar el ejercicio a la situación actual y no comparar constantemente el rendimiento con etapas anteriores.
Atención integral durante la menopausia
Además del servicio de fisioterapia, en el Policlínico de Marín ofrecemos asesoramiento durante la menopausia y tratamiento dirigido a la sintomatología climatérica.
Esta atención permite valorar los cambios y molestias que pueden aparecer durante el climaterio, ofrecer orientación personalizada y determinar qué medidas o tratamientos pueden resultar adecuados en cada caso.
La coordinación entre Ginecología y Fisioterapia facilita un abordaje más completo. Mientras el área de Ginecología valora la sintomatología asociada a la menopausia, desde Fisioterapia se pueden abordar aspectos relacionados con el ejercicio, la movilidad, las molestias musculoesqueléticas y el suelo pélvico.
Cada mujer vive esta etapa de forma diferente. Por eso, la valoración debe adaptarse a sus síntomas, antecedentes, estilo de vida y necesidades.
Fisioterapia en Marín y asesoramiento durante la menopausia
En el Policlínico de Marín ofrecemos una atención integral durante esta etapa, con asesoramiento en la menopausia, tratamiento de la sintomatología climatérica y atención fisioterapéutica personalizada.
Si has comenzado a notar cambios en tu recuperación, molestias musculares, pérdidas de orina, dolor o cualquier otro síntoma relacionado con la menopausia, nuestro equipo puede valorar tu caso y orientarte.

